El viento guarda nuestras penas. Las junta con las nubes y se las lleva a algún rincón lejano de donde volverán cansadas de recorrer los caminos de la vida. Sólo él las conoce, sólo él y nadie más.
El viento guarda nuestras penas. Las junta con las nubes y se las lleva a algún rincón lejano de donde volverán cansadas de recorrer los caminos de la vida. Sólo él las conoce, sólo él y nadie más.