Cuando yo era chico tenía un amigo que vivía enfrente de mi casa. Compartíamos todo y como yo siempre fui madrugador me cruzaba muy tempranito y me dedicaba a despertar a toda la familia. En realidad la intención era doble porque la madre preparaba unos desayunos formidables.
A todo el grupo familiar le gustaba el juego y me habían enseñado a jugar al "truco" (Para los que no lo conozcan es un juego de naipes, con cartas españolas parecido al poker, pero mucho más divertido). La pasábamos muy bien hasta que un día apareció un tio. Cuando le ofrecieron jugar con las cartas inmediatamente propuso que para hacerlo más interesante se jugara por una moneda. Eso incrementaba el interés y generaba más adrenalina. A partir de ese momento abandoné las partidas de truco y nunca más he vuelto a jugarlo. Me gusta mirar como lo hacen los buenos jugadores pero yo no participo.
Mucho tiempo después, cuando mi hijo fue al Jardín, le enseñaron una canción que resume mi manera de pensar y ahí se las paso:
Un pajarito muy contento
corre carreras con el viento,
no le interesa perder o ganar,
porque lo lindo del juego es jugar.